Cada día me levanto con un pensamiento distinto, a veces creo que sufro de personalidad múltiple, pero más tarde me doy cuenta que caigo en una paranoia constante, lo mío es la rutina.Como siempre ubico mi despertador callando ese sonido que da inicio a mis calurosos o friolentos días, estiro una pierna en pos de retener la caída desde mi cama cucheta, enciendo la computadora dispuesto a hacer lo que encuentre entretenido en Internet, me dirijo hacía la cocina y me sirvo, en acto de autosatisfacerme, lo que queda del café de la mañana, siempre es suficiente, siempre está frío, lo corto con leche y lo pongo en el microondas 2 minutos, en el ínterin me sirvo en un plato 5 tostadas, nunca son más, nunca son menos, 2 con queso crema, 2 con mermelada y una con ambas, terminada la preparación me los llevo, como si de un dúo matutino se tratase, hasta el escritorio de mi computadora, ahí comienzan mis aventuras, mi vida pasa casi parcialmente por el monitor de la maquina.
Siempre me referí a mí mismo como un actor sumiso que debía salir bien parado de cuanta situación se le presente, a veces me río yo mismo de repetir cosas que supongo que debo corregir, pero no puedo, quizás porque simplemente va contra mi naturaleza, a veces copio actitudes, todos lo hacen, en otras determinadas ocasiones hago lo que de la espontaneidad surge.
Mi computadora se llena de recuerdos de otras épocas, probablemente quiero revivir una vida pasada en donde, al parecer, fui muy feliz, me lleno de melancolía al escuchar melodías que quizás no tienen nada que ver con mis pensamientos, pero si me ayudan a madurar la personalidad que me caracteriza.
Hablando de la personalidad, a veces pienso que cada uno va faltando a sus intereses particulares, benévolos o no tanto, por crear determinados emblemas, que mostrará cuando se dé a conocer, entonces me pregunto, cuantas veces tengo que cometer errores para lograr que todo esté en armonía, es imposible pensarlo, a veces me deprimo por eso, que tonto, me aburre la rutina, es cierto, pero convengamos que nos ayuda a madurar día a día.
Cuando algún hit, de aquella otra época pasada, irrumpe en mi cabeza con ganas de ser reproducido, aparece en escena el bajo. El mío no es muy lujoso, pero me da la fuerza para sentirme diferente, y tal vez lucirme me guste, si, pero si hay algo que marca que mi personalidad tiene algo que debe ser marcado es el bajo, todavía no me animo a las letras, creo que lo voy a dejar para una faceta futura.
Cuando el tiempo le dice a uno lo que tiene que hacer, me doy cuenta que tengo cocinar algo y así salir volando para enfrentar un largo día de trabajo.
El mío es interesante, trato con gente desconocida que le dan a uno las fuerzas y el animo para entablar un discurso y hacerlo publico, cuan insignificante sea, es valedero y adquiere cierto interés. Siempre es importante destacar buenos aspectos de cada una de las personalidades de la gente con la que uno dá a diario, esto siempre va formando la nuestra propia, pero más allá de eso hay que saber distinguir y ser ubicado ante las situaciones que se presenten, al menos eso dice mi jefe, yo opino que no siempre es tan fácil.
Al regresar me encuentro, nuevamente, con mi computadora, ese aposento que extráño, el que, con sus elementos frívolos, hace que mi rutina no sea una carga tan pesada, cuando me aburro o simplemente me canso, duermo, a veces en el "ante sueño" divago entre melodías pegajosas y voy imaginando situaciones en donde soy el héroe de una fantasía, a veces todo lo contrario y luego otra vez el sol.
Juan Pablo Enriquez

1 comentario:
Buenas, soy raiquen.
Muy copado todo, si, todos tenemos una rutina que nos agobia, lo cierto es que es peor en un trabajo.
Aunque por lo menos no es una linea de montaje, no hay nada mas aburrido que eso.
Bue, cuando te conectes te paso el texto que me pediste.
Suerte
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