Mundo moderno, atormentador, divino pero inconciso, carente de todo tipo de sustrato, frívolo, netamente comercial, estupido, tan sensual como atrayente, severamente imparcial, quizás todo aquello fuese un gran impulso.Lunes por la mañana, gotas de largo espesor, granizo rotundo, sueño de madrugada, me precipité, fueron varias líneas y una gran botella aquella noche, mucho estrés, mi nariz cubierta de una sanguinolenta mucosidad seca, mi barba aún no la recordaba, mis parpados pesados en ojeras, mi brazo izquierdo adormecido, cuatro treinta.
Nota al pie mi cama, reconocía este tipo de situaciones, no entendía bien lo que decía, pero el pánico me invadió de golpe, probablemente una nota de despedida, lo olvidé cinco minutos más tarde. Recordé su cara entre sabanas, no era la mujer más hermosa, pero habíamos pasado tiempos muy felices juntos, no se merecía este maltrato, ella no consumía alcohol, no tomaba pastillas, su vida pretendía ser al menos un poco normal, para que perjudicarla junto a un tipo como yo, sin embargo sabía que ella me amaba, se había mostrado compasiva de mis acciones degradantes, pero la gota había rebalsado el vaso, ella no me comprendía, mis delirios la asustaban, mi palabras le molestan, no entendía mis vicios, probablemente yo la ignorase, si, probablemente también se quejara que no respondía sexualmente, no fue intencionalmente, solo se que nunca la golpee.
El gran detonante de mi fracaso conyugal fue cuando me despidieron del trabajo, toda mi adolescencia rebelándome contra el sistema y caí en las garras de la globalización, que puede hacer un tipo como yo de oficinista, probablemente quise volver a revivir aquella época de panfletos en la facultad resaltando frases de "Lenin", "Engels" o quizás "Marx". Mi desilusión fue inevitable cuando la rebeldía se me fue de las manos, mis antiguos compañeros me dejaron de lado y yo, solo, tuve que encarar una mentira, ya había crecido lo suficiente como abandonar aquel estandarte de juventud, pero me negaba a creer en el paso del tiempo y sostuve mi depresión sumergiéndome en una adicción “non sancta”. Esa pastilla, esa maldita pastilla me ayudo a tirar todos aquellos elementos que me acercaban a la sociedad burocrática, más tarde eso no fue suficiente y no me percaté que ya estaba cavando mi propia fosa, lluvia, calor incesante, doce treinta.
Me moví entre aquellas sabanas perturbado por una música que no lograba comprender del todo, bulto al costado izquierdo, nada parecía distinguirse, peligroso golpe, pequeño letargo. Me levanté unos segundos después, probablemente me haya calmado el pánico, mi cara estaba harta de sangre, se me había desprendido la piel del labio y un profundo corte adornaba mi ceja. Solo había una cosa que calmara el dolor, me percate de lo que estaba necesitando, logro ponerme de pie, nada veía, tantee trastos de diarios, tomé un resabió, y clavé la navaja en la bolsa, sabía lo que hacía, era rutina, desparramé, de memoria, el polvo con la palilla, habilidosamente enrollé el papel con una mano, aspiré demasiado, letargo definitivo.
”Revolución n° 9” sonaba en la radio, todo era confuso en la melodía, sin embargo me sonó distintiva, la sangre ya no brotaba del parpado, yo estaba perturbado, me movía como un loco, golpes y golpes adjudicaban otro sangrado pero mi cuerpo no cedió, si había un tema que despertára muertos de su tumba era ”Revolución n° 9”, ese repetitivo “number nine”, del locutor, me estaba sofocando, nunca transpiré tanto, había algo que me estaba desesperando, mi sangre hervía, sentía que mis brazos ya no funcionaban, mi cuerpo entró en pánico, probablemente prefiriese entrar en letargo nuevamente, aquel golpe contra la cama fue definitivo.
Quizás hubiera sido más fácil preferir entre el eterno "amor" a seguir mis propósitos e ideales, aunque no me sentiría digno.
Mi caso, “la suerte del mas fuerte que precisamente ahora se mostraba débil, así fuese yo, que no pude contener un impulso, aquel que nunca nos delata pero piensa, menos duele un golpe que una palabra, no golpea, ni hace doler pero quema con su contenido”.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario